Salinger
Cristine
"De Cristine para mon amour", esta era la dedicatoria del libro en su edición "de bolsillo". Creo recordar que en el año 1978. O tal vez en el 1977. Da igual. Cristine era una francesita de culito respingón. Pecosilla. Deliciosa. Le gustaba la música empalagosa de Adamo, su paisano gabacho. Bueno, también los Rolling. ¡ Ah..!, y Mark Knopfler. ¿ Se escribe así ?. Hacía las crepes, dulces y saladas, como nadie. No llevaba ropa interior. Le gustaba pasearse semidesnuda por la casa. Era provocativa. A veces lasciva. Con gustos chocantes para los españolitos de la época. Pero, sobre todo, lo que más le gustaba era el sexo. Caprichosa. Cariñosa. Infiel. Promíscua. Conocedora de su cuerpo. Auscultadora del tuyo. Cualquier cosa menos aburrida.
Era aquella Barcelona de los setenta. El "ja sóc aquí" de Tarradellas aún resonaba en las esquinas recien conquistadas. No existía el tripartito. La política era una religión ajena al ciudadano. Todo era ilusionante. Todo relucía a recien estrenado. En mi barrio del Turo Park. Bueno, en mi barrio de alquiler. Viviendo en la casa de la señora Baldrich. Si, claro, Lola Baldrich. La abuela de la luego actriz. Con compañeros de piso distintos. Bueno, distintos e inusuales. El cocinero del "Porc Alegre". Pascual, empresario de cine erótico. Bueno, más que productor, promocionador. Creo que fue él quien me presentó a Cristine. Si, seguro que fue él. ¿ Quién si no ?. Ella, lo supe pronto, participaba en películas X. No era propiamente el cine porno de hoy. Era un cine erótico, con escenas calientes. Qué más da. A lo que iba. En un primer momento solo fue una sonrisa. Luego un ¿ "qué tal" ?. Más tarde un ¿ "tomamos un café" ?. Y de seguido un "¿quieres tomar una copa en mi casa"?. Su casa. Bueno, un apartamento compartido en el Eixample. Dos habitaciones, cocina y servicio. ¿ No había comedor ?. No lo recuerdo. Yo solo recuerdo la habitación. Ahh, y las escaleras. Era un cuarto sin ascensor. Y el resto....No pretenderás que te cuente nuestras cosas. Fueron unos meses. Bueno, casi un año. Una semana podían ser cuatro días. Otra dos. Alguna ninguno. Bueno, casi todas había algo.
Ahora que me doy cuenta. ¿ Por qué digo "bueno" cada poco ?. ¡ Yo qué sé !. Da igual, ¿ no ?. La cosa terminó. Lo bueno siempre se termina. Creo que ya lo he contado alguna vez. La Cristine me dejó por otro. Sí, lo recuerdo. Según ella, lo nuestro era bonito. Si, bonito. Pero el otro era excitante. Duraba más. ¿ Qué es eso de que duraba más ?. ¿ No querrás decirme que sus erecciones son más duraderas ?. ¡ Venga ya !. No me lo creo. Alguna otra cosa habrá.
Con los años he llegado a pensar. Bueno, más que pensar... Estoy Seguro. A la Cristine no le gustaba que me duchara antes. No digo que fuera guarrilla. Qué va. Nada de eso. No se. Bueno, ¿ no dicen que a las francesas les gusta que huelas un poco ?. Siempre se ha dicho. Seguro que no es verdad. O puede que si. Seguro que el "otro" no se duchaba. Seguro. Fijo. No creo yo que él durara más. Vamos, estoy convencido.
¿ Que por qué titulo el post con el "Salinger" y la imagen con el "Cristine". La cosa está clara, ¿ no ?. Bueno, no me digas que no te has dado cuenta. El Salinger, ese tio raro que sólo escribió un libro. Bueno, fueron dos, pero como si solo hubiera sido uno: "El Guardián entre el Centeno". Cristine tenía este libro en francés y me regaló uno en castellano. Me costaba leerlo en francés. Yo en francés pocas cosas. El "mon chou chou" y poco más. Bueno, el "mon chou chou" sonaba como "mon shu shu". Me lo regaló con la dedicatoria: "De Cristine para mon amour". Y ahora que se ha muerto Salinger lo he leido otra vez. Bueno, primero lo he comprado. El de Cristine no se por donde andará. Edición tapa blanda. Alianza Editorial. ¿ Cuanto cuesta ?. Ocho euros. ¿ Y con el carnet de la Uni ?. Un descuento pequeño de 48 céntimos. Ni para un café.
ADDA: He querido rendir mi homenaje particular y sincero, con un léxico similar al de Salinger. Pero sobre todo, lo que he querido es recordar a Cristine. Pecosilla. Culito respingón. Ella fue fugaz pero hermosa. Tierna pero caprichosa. Ella educadora y yo alumno. ¿ Qué habrá sido de ella ?.
En cuanto a Salinger y a su "El Guardián entre el Centeno", seguro que ya lo has leido. Yo también. Pero, bueno, ha merecido la pena una nueva lectura.
Cristine
¡ Vaya Cristo !
Lo siento...
Anekdota
