Ciripolen
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Hace ya de esto algunos años. Finales de los setenta y principios de los ochenta. Era yo un muchachuelo inocentón y lleno de fantasías. Recien llegado de Barcelona, me ocupaba del trabajo de inspector comercial en la entonces Cresa. Costaba trabajo nombrar agentes y hacer pólizas. Primero tenías que vender la marca. ¿ Quién conocía la Cresa esa ?. Recuerdo, (lo he contado a los amigos), una visita a un conocido mediador de Valladolid. Cuando conseguí llegar al despacho del mismo, su comentario fue: "Crisa", ¿ qué tiene que ver el tema de los cristales con su visita ?. ¡ No, hombre no, Cresa !. ¡ Ah, Clesa, la marca de leche, no ?. Y yo, con un rebote de coj..., me largué diciendo: "Ni Crisa, ni Clesa...., a tomar por el saco ".
En aquellos lejanos años visitaba regularmente a los agentes de Ciudad Rodrigo, Béjar, Vitigudino y otros, en la provincia de Salamanca. En una visita a las Hurdes cacereñas conocí a un personaje que comenzaba a hacerse famoso. Cirilo Marcos, emigrante de ida y vuelta, taxista, apicultor, labrador, carnicero y, finalmente propietario de un Bar en su pueblo de las Mestas.
Todo una celebridad, protagonista de una historia que permanece a día de hoy. Al estilo de Prada a Tope, en el Bierzo, firma sus productos con una imagen pintoresca de su cara angulosa, su bigote y su sombrero.
Este Cirilo es el creador del famosísimo "Ciripolen". Y no me digan que no han oído hablar de ello, porque no me lo creo. La cosa empezó, según se dice, al no disponer de servicio médico-farmaceútico en el pueblo. Ante unos fuertes dolores, derivados al parecer de ácido úrico, colesterol y demás enfermedades modernas, el bueno de Cirilo echó mano de una vieja receta de su padre. El "tio Picho", su progenitor, engendró dieciséis hijos legítimos, y decían las malas lenguas que su potencia engendradora le venía dada de los bebidos y productos que hacía con hierbas misteriosas, mezcladas con la rica miel de las Hurdes. Sea o no verdad, lo cierto es que el bueno de Cirilo comenzó a vender su producto en el Bar y, de aquellas primitivas infusiones, fue pasando a todo un catálogo de artículos tales como, mieles varias, jalea real, polen, licores variados, caramelos y otros varios.
Bautizó a sus productos como "CIRIPOLEN", y la acogida fue más allá de lo imaginado. A parte de las propiedades energéticas, comenzó a hablarse de los efectos afrodisiacos, iniciándose una peregrinación que continua a día de hoy.
A esta fecha el "Ciripolen" es famoso en España y parte del extranjero. Otras marcas, con una fuerte y costosa publicidad, pugnan a día de hoy, intentando hacerle frente al "Ciripolen".
Todos hemos escuchado el pegadizo "Revital", (palabra de Jimi Jiménez Arnau). " - "Doctor Blanco, mi marido está triste, sin gaaanas, ¿ qué hago ?". Déle una cucharadita de "revital" y ya verá"...
Basta con poner la radio, ver la tele o leer distintas publicaciones y será relativamente fácil deletrear: El "Apium" en gotas, el "Ginseng", el "Libidine" en ampollas, etc....
Todas son imitaciones. Donde esté el "Ciripolen", que se quite el resto.
Ya lo sabes. Si notas flojera. Si la locomoción retranquea. Si has perdido la ilusión: un viaje a las Hurdes, una visita al Cirilo y verás lo que es bueno.